jueves, 1 de marzo de 2018

AND THE OSCARS 2018 GOES TO...

Repaso a las películas nominadas a los Oscars 2018. Ha habido de todo un poco: un par de bodrios infumable, pelis pasables, otras que merecen la pena, una sorpresa y un auténtico peliculón.

EL HILO INVISIBLE (PAHNTOM THREAD). Paul Thomas Anderson. NOTA: 2. Pesadísima, se pasan los minutos del metraje deseando que termines. Ni la música, ni la excepcional interpretación de Lesley Manville, ni Daniel Day-Lewis, que siempre está magistral, hacen que merezca la pena aguantar dos horas tan aburridas. Peli para gente muy mayor con mucha paciencia. Aún así, la veo con opciones a llevarse la actriz secundaria por la actuación de Manville.




CALL ME BE YOU NAME. Luca Guadagnino. NOTA: 2. Del estilo a la anterior: lenta, pesada, aburrida, laaarga. Un pestiche romántico que se ha ganado el favor de los académicos homos, supongo. Me parece genial que cuentes la historia de dos hombres (en realidad: un hombre y un adolescente, pero me da igual) que se enamoran, y que se enfrentan a sus propios prejuicios, y al miedo a que los juzguen, bla, bla, bla... ¿Pero se puede hacer sin aburrir tanto? A pesar de todo: genial interpretación de Timothée Chalamet, que puede convertirse de aquí a poco en estrella, pero que no se llevará el Oscar, y memorable la escena casi final del padre con el hijo, todo un ejemplo.

EL INSTANTE MÁS OSCURO (DARKEST HOUR). Joe Wrigth. NOTA: 5. Sólo un poco más entretenida que las anteriores, al menos su tensión me contagia, el conflicto atrae mi atención, cosa que no ocurre con las otras dos. Narra un momento crucial en la II Guerra Mundial en el que el Primer Ministro de Inglaterra, Winston Churchill, debe decidir si rendirse y negociar la paz con los nazis en pos de salvar a su ejercito o seguir resistiendo en la lucha. La resolución me parece sorprendente pero creíble, y me satisface. No las tengo todas conmigo, pero creo que Gary Oldman se llevará la estatuilla al mejor actor.

LADY BIRD. Greta Gerwig. NOTA. 5. La peli indie de los Oscars. Desde hace unos años siempre se cuela alguna, afortunadamente, porque el cine indie norteamericano suele dejar joyitas. No es el caso, para mi gusto, de Lady Bird. En teoría todo está bien: Saorsie Ronan lo hace genial (otra futura estrella), Laurie Metcalf en el papel de su madre está mejor todavía, el guión tiene algunos diálogos y situaciones bastante efectivos... Pero no me llega, no me... No me hace pensar que sea una simple peli buena para pasar una aburrida tarde de domingo. No más. Aunque tiene un duro rival en Lesley Manville de Phantom Threat, apuesto por que la estatuilla a mejor secundaria se la llevará la fabulosa madre de Sheldon Cooper, Laurie Metcalf.

LOS PAPELES DEL PENTÁGONO (THE POST). Steven Spielberg. NOTA: 6. Puede que sea la mejor peli de Spielberg desde la fabulosa Minority Report. Si Spotligth se llevó (injustamente) el Oscar a mejor película, cuidado con que The Post no dé el campanazo, porque como peli dedicada al mundo del periodismo no tiene nada que envidiarle. Sin que haya algo en ella que llegue a ser demasiado brillante, casi todo es muy bueno: un guión bien hilado, interpretaciones principales y secundarias firmes (Odenkirk, qué actorazo), y la mano de Spielberg que, desafortunadamente: entre tanto croma verde, aún se deja ver. Curiosidad: sólo tiene 2 nominaciones, la del comodín para Meryl Streep, y aún así se puede llevar el Oscar a mejor película. Estoy casi seguro de que no lo hará.



DÉJAME SALIR (GET OUT). Jordan Peele. NOTA: 6. La sorpresa. Agradable sorpresa. Seguramente por el tipo de película que es, una comedia de terror, y porque es el debut del cómico Jordan Peele como guionista y director, muy pocos la tenían en sus quinielas, y sin embargo tiene cuatro nominacionazos en las categorías más importantes: película, director, actor principal y guión original. La Academia premia así esta cinta humilde pero de enorme inteligencia. No creo que se lleve ninguna estatuilla pero esas cuatro nominaciones son suficiente premio para poner en el candelero a Pelee y que haga más cosas, que las estaremos esperando ansiosos. Me asombra la nominación de Daniel Kaluuya, que no lo hace nada mal, pero quizá se lo merecía más su compañero en reparto, un graciosísimo Lil Rel Howery. Una peli muy disfrutable.  



DUNKERKE. Christopher Nolan. NOTA: 7. Nolan se pone serio y hace CINE con mayúsculas en Dunkerke. Magistral en el apartado técnico, y nada que reprochar en el apartado narrativo e interpretativo, esta cinta recogerá seguramente una buena colección de "estatuillas menores" (producción, sonido), y opta muy fuerte también al mejor montaje, música y fotografía. Quizá se convierta en la Mad Max: Road Fury (salvando las distancias, claro) de este año. Un grandísimo y riguroso espectáculo audiovisual con las mejores secuencias de batalla desde Salvar al Soldado Ryan. 




LA FORMA DEL AGUA (THE SHAPE OF WATER). Guillermo del Toro. NOTA: 7. Guillermo del Toro crea, junto con su coguionista Vanessa Taylor, un delicioso cuento para adultos en el que una limpiadora muda de una base científico militar entabla relación con una inaudita criatura marina: un hombre anfibio que, como ella, no puede comunicarse a través de la palabra, pero sí del corazón. La historia, aparte de alguna laguna, funciona. Richard Jenkins está genial como secundario, igual que Octavia Spencer, lo cual no es ninguna novedad. Aunque quien destaca es la prota, una entrañable Sally Hawkins que, si fuera otro año, se llevaría la estatuilla. The shape of water se repartirá con Dunkerque los Oscars técnicos y, quién sabe lo que pasará con el de director. Yo se lo daría a Nolan, pero pienso que finalmente será para Del Toro. Ambos lo merecen.



TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS (THREE BILLBOARDS OUTSIDE EBBING, MISSOURI). Martin McDonagh. NOTA: 9. El Peliculón. Al menos tres veces grité entusiasmado mientras la veía. No disfrutaba tanto viendo una peli desde La La Land. McDonagh nos cuenta una historia sobre la ira con grandes dosis de humor e inteligencia. Es fantástica. Se tiene que llevar el Oscar a mejor secundario para Sam Rockwell (éste es quizá el único en el que tengo dudas), a mejor guión original, mejor actriz y mejor película. Mención aparte para Frances McDormand que ya todos sabíamos lo gran actriz que era pero que se supera a sí misma. En esta cinta es Eastwood en mujer, me recuerda a Grand Torino, pero con muchos más matices dramáticos. No vale la pena seguir hablando de esta obra maestra, simplemente, si no la ha visto, hágalo. ¡Ya!

¿Acertaré, no lo haré? Quién sabe. Estas previsiones no están basadas en las quinielas de los expertos sino sólo en mis gustos personales. Sólo hay una cosa segura: el cine siempre gana. Y el próximo domingo sabremos quienes son los afortunados: and the Oscar goes toooo...    

domingo, 15 de enero de 2017

CRÍTICA DE THE WALKING DEAD 7X01



ATENCIÓN: ALERTA DE SPOILER.

Casi lo hacen de fábula, de verdad, casi...

De hecho, para muchos fans, el Primer Capítulo de la 7ª temporada de The Walking Dead ha sido uno de los mejores de la serie.

Ingredientes no le faltan: el suspense se lleva al límite, es un episodio que no te deja respirar, te mantiene en tensión durante todo momento.

La actuación de Andrew Lincoln es sobresaliente, para Globo de Oro.

Y por supuesto él, Jeffrey Dean Morgan (el Comediante de Watchmen) en el papel de Negan, con su amenazante y devastadora arma de nombre Lucille.

La importancia del antagonista es vital, vital. Muchas de las mejores películas de héroes y villanos de Hollywood, le deben su éxito a la mezcla de odio y admiración que despertaban sus "malos": Star Wars es un buen ejemplo. Darth Vader lo era todo, daba miedo, tenía carisma, te aterraba y te fascinaba. Kylo Ren sin embargo parecía una niño mimado con demasiados ataques de rabieta, y el Episodio 7 fue una decepción para muchos, entre los que me incluyo.

Así que entiendo lo que han querido hacer los productores y guionistas de TWD con Negan: crear un villano que no estuviera a la altura de los héroes de la serie, sino que los sobrepasara, para que así el desafío subiera de nivel. Un malo cruel, despiadado y muy poderoso, al que, a pesar de la atracción que despierta por su repulsivo carisma, quisieras matar con todas tus fuerzas, tanto o más como los personajes en la ficción.

El objetivo en este episodio se consigue con creces. Muchos pensaron, me imagino, después de verlo: "Ahora vuelvo a engancharme a la serie más que nunca, porque ardo en deseos de ver el payback, y ojalá que tarden mucho en cargarse a Negan, porque mientras más se demoren en hacerlo, más se mantendrá ese deseo, y será eso lo que mantenga viva mi adicción a esta serie".

Sin embargo... Casi lo hacen de fábula, de verdad, casi...

Pero se pasaron 80 pueblos.

He visto muchas películas violentas y algunas cuantas gore, y sé que no pasa nada, que es ficción, que no están matando a nadie en realidad, he aprendido incluso que ver entrañas salientes y cabezas rodantes puede llegar a ser divertido, pero recrearse en el sufrimiento humano de aquellos que están asistiendo a la pérdida de un ser querido, me parece de lo más repugnante que existe.

Todos sabíamos que alguien iba a morir, y que lo haría delante de los demás, y que fuera quien fuera sería duro, que se nos iba a encoger algo dentro de nosotros. Por eso la muerte de Abraham, aunque muy desagradable, al menos se podía tolerar porque muere con cierto honor ("Chúpame la polla"). Pero el truco de una 2ª muerte inesperada, para sorprender a todos, fue muy, muy mezquino, y sobre todo tratado con una crueldad nauseabunda. No porque fuera Glenn, que no era uno de mis personajes favoritos, aunque está claro que por estar ahí desde el principio se merecía algo mejor. No es por el gore de la escena, por ese ojo fuera de órbita (ya sé que se trata de ser fiel al cómic, en el que la muerte de Glenn es tal cual, ¿pero no se podría haber hecho con más elegancia?). Lo que no acabo de soportar de esa maldita escena es el sufrimiento psicólogico de los personajes al ver el fin de su amigo. Maggie, que ya ha visto morir a su padre y a su hermana, tiene que contemplar, sin poder hacer nada por detenerlo, cómo matan al padre de su futuro hijo de una manera dolorosa, prolongada y humillante. También Rick, al que el propio Glenn salvó la vida al principio de la serie. Y todos los demás. Y encima tienen que aguantar el pitorreo de Negan.

Enhorabuena productores, guionistas, y (algunos) fans de TWD: tememos a Negan, odiamos a Negan, y en alguna parte muy oscura de nuestra alma, también lo amamos. Pero el trauma que sufren los amigos de Glenn se extiende (sólo, por desgracia) a aquellos que tenemos una cierta capacidad empática. Ponernos en la piel de Maggie, de Rick, de Daryl y los otros, no resulta aterrador, no resulta fascinante, no resulta sorprendente, simplemente es grotesco, triste y desgarrador. Y no hacía falta que me provocarais eso.

Porque al final del capítulo (y hablo sólo por mí), no sentía odio por Negan, no sentía deseo de ver cómo se desarrollaba la venganza ni curiosidad por cómo acabarían con él. Sólo repugnancia por los que han pensado y diseñado este capítulo.

Y que conste: ¡viva la violencia, mientras sólo sea en la ficción!

Pero el sufrimiento humano de los que pierden a  alguien merece un mínimo de respeto.

Vivimos en una sociedad que graba palizas de jóvenes a otros jóvenes, que se mete en internet para buscar vídeos de yihadistas cortando cabezas, el otro día una joven se grabó a sí misma minutos antes de su suicidio y el vídeo recibió miles de visitas...

Cosas como TWD 7x01 no ayudan.

domingo, 20 de marzo de 2016

LAS CROQUETAS DE MAMÁ


Recuerdo aquel día de mi época universitaria, cuando me encontraba realizando los estudios de psicología, como si fuera ayer mismo. Salí de la facultad y una fuerte jaqueca me acompañaba, provocada por una larga y especialmente tediosa jornada de clases. El clima no desentonaba con mi dolor de cabeza: hacía viento, frío, y llovía. ¡Menos mal que no me había olvidado el paraguas! Aunque de todas formas… Bueno, mejor no adelantaré acontecimientos. Sigo con mi narración: Observé, impotente, cómo el autobús pasaba delante de mis ojos antes de que me diera tiempo a llegar a la parada. «En fin, esperemos que el próximo no tarde mucho», me dije. Tardó. Y tardó mucho. Una media hora aproximadamente. Media hora en la que por cierto no paró de llover, ni de hacer viento ni de hacer mucho, mucho frío. Cuando por fin me monté en el bus, éste además iba lleno, y quizá sólo fue una impresión particular, pero de los que me acompañaban dentro de aquella lata de sardinas, yo era el que me veía más mojado y helado de todos. «En fin ―volví a decirme―, el trayecto sólo dura unos 20 minutos. Se pasará pronto». ¿Adivinan? Pues efectivamente: atasco. Así que como el viaje parecía que iba a ser muy (muuuyyy) largo, saqué el walkman de la mochila, para escuchar un poco de música y por lo menos entretenerme un poco. Pero, oh, caprichos del destino: las pilas se habían gastado. Por eso tuve que contentarme con la interesantísima conversación entre dos chicos, estudiantes de filosofía, que debatían (¿sobre los planteamientos aristotélicos, los preceptos de Nietzsche, la teoría de Descartes?, negativo) sobre si el penalti de la otra noche había sido realmente o no. Enrevesada dialéctica que no ayudó, precisamente, a que mi dolor de cabeza mejorase. Cuando por fin bajé del autobús ya sólo tenía que andar durante 15 minutos para reencontrarme con el dulce hogar, sin embargo (¿recuerdan lo que no quise adelantarles?), a mitad de camino el fuerte viento acabó por romper mi desgastado paraguas, justo en el momento además en el que más fuerte llovía. Por tanto, se pueden imaginar cómo llegué a mi casa: empapado, con la moral por los suelos, y con una ligera y sospechosa sensación de que el Cosmos había centrado toda su energía en perseguirme y destrozarme la vida de un modo corrosivamente sádico. Pero justo cuando me disponía a introducir la llave por la cerradura, mi olfato percibió el olor de las croquetas de mi madre haciéndose en la cocina. Y entonces, me detuve un momento para recrearme en ese delicioso aroma. Y ni siquiera la cara de alarma que puso mi madre cuando me vio aparecer empapado hizo que dejara de sentirme el hombre más afortunado sobre la faz de la Tierra.

Por cierto, no me dejé ni una. Faltaría más.

domingo, 21 de febrero de 2016

AND THE OSCARS 2016 GOES TO...

Este año la pelea por los Oscars parece que se disputará entre dos renacidos: El Renacido de Iñárritu y DiCaprio, la cinta con más nominaciones, y el renacido Max, el héroe que regresa desde los 80´s de nuevo de la mano del veterano George Miller y con el nuevo rostro de un, cada vez más valorado, Tom Hardy. La irlandesa Room puede dar la sorpresa. Veremos qué pasa en la madrugada del 28 al 29 de febrero. Mientras tanto, ésta es mi revisión anual a las películas de los Oscars:

Brooklyn. Nota: 3. La gran sorpresa del año. Pero no positiva. Lo sorprendente es que este bodrio pastelero se encuentre entre las nominadas a mejor película. Sosa, ñoña, aburrida, insufrible. Si eres de los que como yo se miran todas las películas nominadas a los Oscars... de verdad, ahórratelo con ésta.






Spotligth. Nota: 5. No brilla. Es la decepción, a pesar de las formidables críticas. Es como una buena noticia: seria, rigurosa, informa... pero no emociona. Se queda en la corrección. Lo mejor Mark Ruffalo. Este año el Oscar a mejor actor de reparto parece bastante abierto, pero apuesto por él.






Bridge of Spies. Nota: 5. Spielberg sigue quedándose muy lejos de su mejor versión. Ya no consigue los niveles de tensión dramática que antes dejaban al espectador clavado en la butaca de cine. Su Puente de los Espías es de nuevo un título prescindible más de un director absolutamente imprescindible.






The Big Short. Nota: 6. Tiene ritmo, está bien contada e interpretada, y aunque sea difícil de ver, por su complejidad, entretiene bastante. ¿Por qué no termina de funcionar? Bueno, sí funciona, pero no apasiona. Y ni de lejos al nivel que lo hacía la magnífica El Lobo de Wall Street de Scorsese.







The Revenant. Nota: 6. La ¿favorita? Sobrevalorada. Iñárritu podría repetir Oscar tras llevárselo el año pasado por Birdman y... sería injusto, porque hay mucha distancia entre una cinta y otra. Se llevará seguramente Fotografía (tengo dudas en Montaje), pero sería una locura que le arrebatara algún Oscar más al Loco Max. Dicaprio el favorito casi por descarte, y por insistencia.





The Martian. Nota: 7. Una de las pelis del año y, sin embargo, es muy posible que no se lleve nada. Marte es una cinta redonda, mucho menos fría que lo que dicen sus detractores, sólo que en lugar de ofrecer una visión de desamparo ante la adversidad, nos muestra el relato de un héroe con una resiliencia apabullante. Ridley Scott, por cierto, otro renacido.





Room. Nota: 7. Ésta sí, la gran sorpresa positiva del año. La que yo suelo llamar "Pequeña Miss Sunshine de los Oscars", películas de bajo presupuesto, pero una Inteligencia Emocional absorbente que acaba robando el corazón del espectador y los críticos. La cinta irlandesa es tan estremecedora como enternecedora. Apuesto por ella los Oscars a Mejor Actriz y Guión Adaptado.





Mad Max: Fury Road. Nota: 10. La mejor. Una maravilla. Colosal. George Miller, a sus 70 añazos, ha hecho una auténtica salvajada con este peliculón. La mejor película de acción desde Matrix. Charlize Theron ha sido ignorada injustamente por su fantástica encarnación de Imperator Furiosa. Por lo demás, espero que se lleve, además de un buen número de Oscars técnicos que eso seguro, los de Mejor Director y Mejor Película. 




Y, aunque no esté en la categoría de Mejor Película, no podía olvidarme de otra de las pelis del año: Inside Out. Nota: 9. Rebosa Inteligencia Emocional, creatividad e ingenio. Una nueva obra maestra de Pixar que además del Oscar a Mejor Película de Animación se debería llevar también el de Guión Original.






En definitiva, el 2015 no fue un año especialmente fuerte en cuanto a cine, pero, lo mejor del año, ha sido muy, muy bueno. Espero que los académicos lo sepan valorar. Lo sabremos en la madrugada del 28 al 29 de Febrero cuando de nuevo oigamos resonar esas 5 mágicas palabras: "And the Oscar goes to..."

martes, 29 de diciembre de 2015

7 RAZONES PARA NO VER EL EPISODIO 7 (SIN SPOILER)



El trailer prometía, al igual que las puntuaciones de los críticos (¿untamiento?).

Pero los que todavía no habéis visto Star Wars: el despertar de la Fuerza, aún estáis a tiempo de salvaros...

De salvar vuestra infancia.

Éste es un mensaje que espero recorra toda la Galaxia para evitar que los seguidores de la Saga más emblemática de todos los tiempos se unan al Lado oscuro de J.J. Abrams. No sucumbáis. Que La Fuerza, y estos 7 tips, os acompañen:
  1. Ya no tienes 8, 12 0 16 años. Lo que sentiste de niño al ver una nave sobrevolando el espacio a velocidad luz o una pelea de sables lasers, no te lo va a volver a hacer sentir nadie. Excepto cuando ves de nuevo las tres primeras películas. Entonces sí, porque tus recuerdos te transportan a aquella época y tu nostalgia te evoca aquellas mismas sensaciones que tuviste por entonces. Pero ahora, con 30, 35 ó 40 años, una nueva película de Star Wars no te hará sentir lo mismo, por muy buena que sea. Lamentablemente, no es el caso de El despertar de la Fuerza. 
  2. La película de Abrams es un intento desesperado de recuperar el carisma de las trilogía original, y que claramente se perdió con los Episodios I, II y III. Éstas eran demasiado frías y artificiales, mientras que las primeras estaban llenas de detalles que potenciaban la empatía con los protagonistas. Bromas, peleas, gestos de cariño... Pero todo salía de forma natural, mientras que en el El despertar de la fuerza todo es manifiestamente forzado. Y las bromas y las peleas dejan de hacerte reír, más bien provocan vergüenza ajena. En eso se podría resumir el Episodio 7: un chiste mal contado y sin gracia.
  3. El malo. Kylo Ren. Es difícil hablar de él sin hacer spoiler así que
    simplemente diré que un villano es quizá el 50%  del éxito de una película de estas características. Darth Vader es considerado uno de los mejores villanos de la historia del cine, y así le ha ido a La Guerra de las Galaxias.  Si el 50% del éxito de esta nueva trilogía va a depender de Kylo Ren, pues entonces... "Tengo un mal presentimiento sobre esto" (chiste para fans).
  4.  El guión. Lleno de lagunas, de sin sentidos, y de "velocidad luz" para que no pensemos demasiado en todas las torpezas que cometen los guionistas. A modo de ejemplo, y sin "spoilear": en una escena alguien descubre algo y pregunta cómo ha llegado ese algo hasta allí. La respuesta: "ahora no hay tiempo para contarlo". Literal. Lamentable.
  5. Antes de ver el Episodio 7, por la información que me llegaba y por los trailers que había visto, creí que si bien los Episodios I, II y III se había hecho pensando en la muchachada de la década de los 2000, una masa infame de niños y adolescentes obsesionados por los videojuegos y los efectos visuales y que lo fliparían viendo a Yoda pegando saltos mortales, El despertar de la fuerza estaba pensada para los fans, los que ya estábamos en la treintena o en los cuarenta, que era un intento por tanto de recuperar la esencia de la trilogía original. Se queda en eso, en un intento. El resultado final: burda copia. Se parece demasiado (o mejor dicho: se intenta parecer demasiado) al Episodio IV. No innova, no aporta nada. Y el homenaje se transforma en profanación.
  6. La Banda Sonora de John Williams. Sí, sorprendente que lo ponga como uno de los motivos para no ver este Episodio 7, pero lo hago por mucho que me pese. John Williams es posiblemente el creador de Bandas Sonoras más famoso, ¿qué hubiera sido de algunas películas sin sus composiciones? Incluso la BSO de la detestada Amenaza Fantasma era un lujazo. Williams es un genio. Pero... en El despertar de la Fuerza es un genio con 83 años. No sé si será la edad el motivo, o quizá la mala influencia de Abrams (nada que ver con el productivo binomio Williams-Spielberg, con más de 20 películas juntos) que hasta le obligó a hacer una composición particular para "su malo", Kylo Ren, tratando de imitar la archiconocida melodía que acompañaba a Darth Vader, pero el caso es que ni la música del maestro, como el resto de la película, me llega.
  7. Y sobre todo, sobre todo, el motivo más importante, el fundamental, el decisivo... Que aún estás a tiempo de salvar a los héroes de tu infancia. Si algo tuvieron de bueno las precuelas fue que eran eso, precuelas. No tocaban las historias de los personajes de la trilogía original. El despertar de la fuerza sí que interviene sobre las vidas de Skywalker, Solo, Leia y Chewbacca (y ya lo creo que intervienen). Y no está a la altura de estos personajes. Para nada está a la altura. 




Así que tú, si estás leyendo este mensaje que te he mandado a través de la Galaxia, aún estás a tiempo de recordarles tal como fueron, tal como siempre serán para los ojos del niño que fuiste. No permitas que te manchen eso, que te lo violen. Manten intacto ese recuerdo y perdurará siempre... entre las entrellas.

domingo, 27 de diciembre de 2015

EL NIÑO QUE TENÍA UNA COLECCIÓN DE TEBEOS Y NO SABÍA LEER


Cuando era pequeño iba con mi padres al rastro de los domingos y ellos me compraban tebeos. Llegué a tener toda una colección, pero como aún no sabía leer, me inventaba los diálogos, tratando de que éstos le dieran un sentido racional a las ilustraciones. Bueno... todo lo racional que se le puede pedir a un niño de 4 o 5 años, claro.

Cuando aprendí a leer, como en mi casa no eran mucho de tener biblioteca, le pedía prestados los libros a mi Padrino, que era socio de El Círculo de Lectores. Sus libros no eran para niños, y creo que yo no entendía ni un 20% de las cosas que leía, pero aun así me los terminaba todos, y algo se me quedaba. Sobre todo el olor. Me encantaba oler las hojas. Así fue como aprendí a sentir los libros... antes incluso de llegar a entenderlos.

Luego, más tarde, mis padres por fin accedieron a hacerme socio del Círculo, y fue entonces cuando pude tener libros más adecuados a mi edad. El primero fue No pidas sardina fuera de temporada y lo que son las cosas, cómo un simple título (por muy raro que sea) puede al final convertirse en tu libro favorito... Me enamoré de él. Quizá porque el protagonista del libro también se enamora, por primera vez en su vida. Y es posible que ahí fuera cuando prometí convertirme en escritor, no lo recuerdo bien... Pero el caso es que años más tarde elegí Flanagan (el apodo del prota) como mi propio seudónimo. Así que por algo sería.

Hoy, de una forma u otra, he conseguido no faltar a mi promesa. Y escribo. Me gano la vida, o intento ganármela, como psicólogo (precisamente la licenciatura de uno de los "padres" de Flanagan, lo que es el destino), pero escribo siempre que puedo. Incluso a veces invento historias para mis pacientes y las uso a modo de ejemplo. Para un psicólogo es muy importante usar ejemplos.

Los ejemplos de las historias nos ayudan a darle un sentido racional a nuestro caótico mundo de los sentidos. Y a veces, aunque no entendamos, no importa, porque lo único necesario es sentir.

Acabo de tener la idea de que si oliéramos a las personas antes de tratar de entenderlas el mundo sería más sencillo. Pero no sé...

Yo sólo quería escribir un post para los inventores de historias. Los creadores de cómics, los escritores, los cineastas, los padres que idean cuentos para sus hijos... Sin duda alguna ellos son los mejores terapeutas del mundo.  

Y el mundo una ilustración a la que le falta una historia, aún por contar.

domingo, 2 de agosto de 2015

¿POR QUÉ ELLAS SE HACEN SELFIES Y ELLOS FANTASMEAN TANTO?

Antes de que me critiquéis duramente por el título del post: sí, estoy generalizando.

Por supuesto que no a todas las tías les gusta hacerse fotos constantemente frente al espejo ni todos los tíos nos comemos una y contamos cinco. Yo de hecho raramente me como una.

Por supuesto que hay tíos que enseñan sus abdominales en Facebook y tías que mienten sobre la frecuencia de sus relaciones sexuales. Y porque hacerlo sobre el tamaño de su órgano sexual no queda bien, si no también lo harían.

Pero he realizado un exhaustivo estudio cuyas conclusiones estaré encantado de entregar a toda persona o entidad que me lo solicite en un informe-resumen de 3.547 hojas a 1 espacio y con letra Times New Roman 10, y que demuestra que: hay muchas tías que se hacen selfies y muchos tíos que fardan más de la cuenta.

Motivo: como quedé exhausto después de terminar el mencionado estudio, me tumbé a pensar un poco (no lo cronometré pero creo que fueron 2 minutos 13 segundos exactos) y llegué a la resolución de que esto es así porque de pequeñas a las niñas se las enseña a gustar, y a los niños a competir.

"Uy qué mona estás con ese vestidito rosa".* "- Papá me he peleado con Nacho en el colegio y me han echado durante dos semanas. - Bueno, pero le habrás dado bien a ese Nacho, ¿no?".

¡Y por eso, joder, hay tanta calientapollas suelta y tanto chulo de mierda! ¡La culpa, como siempre, es de los padres, que sois tontos del culo!

Así que, querídisimos padres, haced un favor a vuestros hijos y de paso hacédselo a la sociedad: decidle a vuestro hijo que la felicidad reside en los Me Gusta que alcance su foto de perfil, y a vuestra hija que el día que consiga comprarse un coche más caro que el del vecino os sentiréis verdaderamente orgullosos de ella.

... No sé si era éste el mensaje que quería transmitiros en realidad, pero es que yo es pensar más de 2 minutos y 13 segundos y me quedo sin neuronas, así que.

* Éste efectivamente puede ser el comentario más machista que hayas leído nunca, pero el autor se desentiende de toda responsabilidad al considerarlo, palabras textuales: “una trascripción literal de un recuerdo de infancia enterrado en su subconsciente, o algo así”.